En el corazón de la comarca del Alt Penedès (Barcelona) sobresale la localidad de Sant Sadurní d’Anoia que cuenta en su término municipal con alrededor de ochenta elaboradores locales de Cava.

Pionera en la elaboración de vinos espumosos en España, tradición iniciada en el siglo XVIII unida al cultivo de la vid y la elaboración de vinos tranquilos.

Actualmente, más de ciento cincuenta municipios están incluidos en la Denominación de Origen Cava, de la que Sant Sadurní es la reina indiscutible con el 90% de la producción, de ahí el sobrenombre como Capital del Cava.

Os convidamos a un recorrido urbano que  muestra la arquitectura y costumbres de la burguesía agrícola o rural ( conocida en Cataluña como paiesia), los productos locales y el afamado vino espumoso.

El casco histórico no ocupa más de tres o cuatro calles en las que se reparte un interesante conjunto de casas de estilos modernista, noucentista y ecléctico. Los grandes terratenientes y propietarios de bodegas se suman a la burguesía urbana para embellecer sus propiedades tras superar la catástrofe económica producida por la plaga de la filoxera.

Las familias más pujantes contratan a los arquitectos modernistas que destacan en Barcelona para construir sus casas, masías, bodegas y/o almacenes. Puig i Cadafalch, Santiago Güell, Miquel Madurell o Josep Ros serán los arquitectos que den forma a la “nueva” Sant Sadurní.

Sus huellas se aprecian en las Cavas Freixenet, el Ateneo Agrícola, las Escuelas o el Ayuntamiento, entre otras obras, y fuera del casco urbano, en las Cavas Codorníu, joya del modernismo catalán declarado Monumento Nacional.

El paseo puede iniciarse en la estación de ferrocarril junto a la Cava Freixenet, obra del arquitecto Josep Ros i Ros.

Seguimos hacia el centro a través del magnífico puente que salva la riera de Lavernó, un lugar muy apreciado por los amantes del puenting. En ella se observa el paisaje típico del Penedès, rieras, huertos, viña y bosque de pinos.

La calle Diputación muestra las primeras casas modernistas como Cal Calixtus (1885) en la que destaca un exquisito trabajo de hierro y cristal en su magnífica galería, o Casa Formosa i Ragué, que capta la atención con su preciosa fachada de color amarillo de motivos florales y curiosa construcción esquinera. Merece la pena observarla desde diferentes ángulos.

El Centro de interpretación del Cava es la siguiente parada, lugar imprescindible para conocer la historia del cava y de la localidad. La visita finaliza con una degustación.

El delicioso olor a chocolate sorprende al visitante al salir del CIC, pocos saben que Sant Sadurní cuenta con la fábrica de chocolate Simon Coll, merece la pena realizar una visita a la tienda-museo para conocer algunos secretos de este producto.

En la calle Hospital se sitúan tiendas de productos locales. ¡anímate a entrar en ellas y degustar sus especialidades! como los embutidos de Ca L’Arsení.

La plaza de la villa invita al terraceo. El edificio  más destacable de esta plaza, en la que se sitúa el ayuntamiento, es la Casa Josep Mestres, obra del arquitecto Lluís Güell, en la fachada se aprecia una interesante mezcla de estilos y de soluciones arquitectónicas decorativas como el falso almohadillado.

La familia Mestres utilizó por primera vez la palabra Cava en el año 1928 para hacer referencia a los espumosos y se graba por primera vez en sus botellas en los años 50 del siglo XX.

La calle Escayola conduce por el corazón de Sant Sadurní d’Anoia, lugar en el que se concentra el comercio y una buena representación de casas burguesas, como la Formosa i Ragué (1928) de estilo noucentista.

Todo el recorrido es peatonal y culmina en la calle Raval, antigua carretera que unía la ciudad de Sant boi de Llobregat con el pueblo de La Llacuna. Esta calle atrajo la mirada de comerciantes y ricos propietarios para instalar sus casas y tiendas, como la  preciosa Cal Rigol, el mejor ejemplo de estilo modernista en la villa, construida en 1923 por el arquitecto Miquel Madurell.

En frente sobresalen la casa Lluis Mestres (1909), de acentuado carácter ecléctico y Cal Mota, con portal de acceso y pinturas en el techo. Destaca el conjunto de balcones de hierro forjado de motivos vegetales.

Hay que girar hacia la calle de la derecha para ver la parte trasera de las casas donde sobresale la espectacular cúpula de cerámica.

En la misma calle destacan el Ateneo Agrícola (promovida por la Junta del Casino Alianza, entidad social emblemática del Sant Sadurní del siglo XIX) y los almacenes Santacana, reconvertidos en espacio enogastronómico de especial interés.

Finaliza tu paseo con una visita a alguna de las cavas y bodegas que salpican el centro urbano y los alrededores de Sant Sadurní d’Anoia. Si prefieres hacer esta ruta guiada, no dudes en contactarnos.